martes, 9 de noviembre de 2010

Bienvenue a Paris

Ciudad de la luz, de enamorados, de artistas…

Ahora sí en París.

Después de un viaje incómodo, algo largo y demasiado triste por fin parece que llegué a eso que supuestamente tanto he esperado.

Dos horas después de trenes prehistóricos y paseos por un metro todavía más antiguo donde los ascensores brillan por su ausencia, salgo a la calle, 12eme arrondisement,
Una fina lluvia acompaña un cielo gris y la humedad se mete hasta los huesos, me imagino que tendré que acostumbrarme a esto

Mientras camino paro atención en un cartel que anuncia una exposición de Dalí, resulta curioso, sonrío.

Empiezo la Avenue en el número 90, arrastrándome a mi misma junto con una pesada maleta que pesa 20 kg exactos y dos más de unos 15. hasta que por fin lleguo al 54.
Entro en un antiguo recibidor enmoquetado con olor a humedad y demasiado parisino. Cojo un ascensor, (esta vez sí) y por fin llego a donde voy a vivir los próximos días. Un bonito apartamento blanco, grande para ser París. Deux pieces, pas malament. Con ventanas típicas parisinas y todas las comodidades de cualquier treintañero soltero.

Después de inspeccionar el piso me siento en el sofá y entonces mi mente vuelve a Barcelona. Vuelve la nostalgia.
Pienso en Lulú y en Clau.
Os pienso a todos...
te pienso...

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