miércoles, 29 de octubre de 2008

A ratos

A ratos...
A ratos me cuidas
A ratos me mimas
A ratos te quiero
A ratos te odio
A ratos soy solo tuya,
A ratos compartida.
A ratos...
Solo a ratos...
A ratos te daría todo
Y a ratos no te necesito
A ratos estás
Y a ratos no estás...
Y entonces, a ratos, alguna lágrima cae por mis mejillas,
A ratos me siento sola
Y a ratos quiero estar sola
A ratos te quiero cerca
Y a ratos te quiero lejos
A ratos prefiero no compartir mi cama
Y a ratos aun quiero dormir a tu lado,
A ratos, solo a ratos...
aun somos tú y yo solos...

Siempre


Tan cerca, tan lejos, tan distintas, tan parecidas, tan seguras, tan plenas, tan vacías, tan felices, tan infelices, tan independientes, tan dependientes...
Hay personas a las que tienes que encontrarte personas que viviendo realidades tan distintas puede parecer que se conozcan desde siempre. Personas que se entienden sin más, personas que se respetan tanto que parece casi imposible que sea así, personas que en pocos meses se quieren como hermanas.
Cada una en un mundo, en un hemisferios distinto y con un océano entre medio, pero cuyos caminos una vez que se han cruzado seguirán haciéndolo siempre. Y allí estaremos de aquí a un tiempo, reencontrándonos en Barcelona o París, o quizá en Santiago. Y allí estaremos cuando una llore, cuando ría, cuando se enamore o cuando su corazón vuelva a romperse, allí estaremos cuando lo necesite, sea vía mail, sea una al lado de la otra, sea en los sueños de cada una. Sea donde sea, allí estaremos, siempre.