miércoles, 24 de septiembre de 2008

Viejos amantes

Y hablaban como viejos amantes, él no contaba nada, ella le explicaba sobre el chico que había conocido, el nuevo, le llamaba él. Y ella entonces se perdía en esa imagen borrosa creada en tan solo cuatro escasos encuentros. Ahora vendrá la otra, dice él, ella le mira y se ríe. Siguen con las bromas entre caricia y caricia, tal vez porque es la manera más sencilla de esconder lo que de verdad sienten, quizá porque prefieren no decir que los dos ven el final. Sí, es menos doloroso así. Se miran furtivamente evitando que sus miradas se encuentren. Ella le besa y por un momento él se deja querer, se quita sus barreras y la abraza. Y es en ese momento en que los dos se olvidan de todo y solo quedan ellos desnudos, abrazados, queriéndose  cada uno a su manera...y así se quedan dormidos.

Suena el despertador, por un instante siguen mostrándose totalmente desnudos por dentro el uno para el otro, pero al cabo de un segundo los dos se visten con sus máscaras y todo vuelve a la realidad. No cruzan apenas palabra, un beso como el de todos los días. Ella se va, no hay más, los dos saben que no volverán a verse, pero ninguno quiere decirlo en voz alta, así evitan el drama, así ella no llorará delante suyo, así él no mostrará su tristeza. 

martes, 23 de septiembre de 2008

Camino

Camino y camino, recorro las calles cual turista que visita por primera vez una ciudad. Me siento en un banco, leo un rato, observo a las personas que pasan por delante ajenas a todo, me como un sandwich, me fumo un cigarro, sigo leyendo, cambio de libro. Me levanto y sigo caminando, Passeig de Gracia, Gran Vía... me siento en una terraza y escribo, en francés en castellano, escribo sobre mi, sobre lo que me rodea, Coca-cola Light, cigarrito, escucho música acompañada por los lloros casi ininterrumpidos de un bebé detras de mi, vuelvo la cabeza y le miro, su madre me sonríe y yo respondo de igual manera. Vuelvo a escribir, otro cigarrillo, otra canción. Un olor a comida de menú paleta invade el ambiente, creo que ya no tengo hambre. Mi rodilla se queja, he caminado demasiado. Mis manos muestran los restos de pintura que aun no he conseguido eliminiar aun después de "bañarme¨en aguarrás. Otra canción, me entran ganas de bailar. En breve seguiré caminando por esta calle tan poco atractiva a la vista, al olfato y a todo en general. Hoy ha tocado el paseo por la civilización más ruidosa e impersonal, creo que mañana optaré por seguir caminando por una zona más tranquila, aquella donde la gente parece que camina más despacio, donde en los cafés te saludan, donde no huele a una mezcla de cloaca y comida barata, donde la ciudad se hace menos evidente y aun mantiene un pequeño resquicio de su magia, donde yo misma paseo ajena al resto, donde mi imaginación comienza a volar sola, sin prisas, sin límites.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Mi Violoncello y Yo

Hace tan solo dos días volví a retomar la relación con mi violoncello. Hacia cuatro años que lo había abandonado y parece ser que él está llevando a cabo su propia venganza. No se deja afinar, n se deja tocar... 
El primer día fue como intentar relacionarse con un ser arisco y enfadado que se queja continuamente. Hoy lo he vuelto a intentar y se ha dejado algo más, aunque se resiste a la hora de afinarlo, me ha permitido más tiempo, sus quejas han sido menores, incluso ha dejado salir algún sonido agradable y ha empezado a acomodarse nuevamente a mi cuerpo. Y por un instante he vuelto a sentir esa sensación que casi había olvidado, esa tranquilidad, esa felicidad que me trasportan fuera de aquí, haciendo que vuele alto. Y me olvido de todo...solo somos mi violoncello y yo.

Quizá mañana deja que sea yo la que me vuelva a hacer a él, quizá me deja abrazarle, quizá ese instante sea todavía mayor, quizá vuelvo a recordar esa sensación, quizá me olvido de todo lo demás, quizá volvemos a querernos... quizá mañana volvemos a ser mi violoncello y yo.