Hace tan solo dos días volví a retomar la relación con mi violoncello. Hacia cuatro años que lo había abandonado y parece ser que él está llevando a cabo su propia venganza. No se deja afinar, n se deja tocar...
El primer día fue como intentar relacionarse con un ser arisco y enfadado que se queja continuamente. Hoy lo he vuelto a intentar y se ha dejado algo más, aunque se resiste a la hora de afinarlo, me ha permitido más tiempo, sus quejas han sido menores, incluso ha dejado salir algún sonido agradable y ha empezado a acomodarse nuevamente a mi cuerpo. Y por un instante he vuelto a sentir esa sensación que casi había olvidado, esa tranquilidad, esa felicidad que me trasportan fuera de aquí, haciendo que vuele alto. Y me olvido de todo...solo somos mi violoncello y yo.
Quizá mañana deja que sea yo la que me vuelva a hacer a él, quizá me deja abrazarle, quizá ese instante sea todavía mayor, quizá vuelvo a recordar esa sensación, quizá me olvido de todo lo demás, quizá volvemos a querernos... quizá mañana volvemos a ser mi violoncello y yo.
1 comentario:
qué bonito...si esk escribes super bn
Publicar un comentario