Era un día soleado, las terrazas de las plazas estaban llenas, el verano empezaba y todo el mundo aprovechaba para volver a nacer con el buen tiempo.
Hacía demasiado tiempo que no paseaba por esas calles que tantos recuerdos le devolvían, tantos paseos durante años recorriendo cada uno de sus rincones...
Y de pronto vio a un chico sentado en su antigua terraza de siempre, leía un libro, tomaba un café, no podía verle bien la cara pero le resultaba familiar. Dio unos discretos pasos hacia él, evitando llamar demasiado la atención, sí era él, hacía tantos años... se dio la vuelta sobresaltada, su corazón latía con fuerza y un nudo familiar empezó a formarse en su barriga, respiró hondo y siguió su camino sin mirar atrás.
Mientras andaba todos los recuerdos volvieron a su mente y una lágrima se derramó por su mejilla, todos esos momentos tan apasionados y tan fríos, tan amorosos y tan hirientes, tan maravillosos y tan tristes...
No, mejor no volver a ellos, siguió andando y puso música en su cabeza para evitar recordar...
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