...Y de repente me di cuenta de ese vacío que queda al otro lado de la cama cuando el amor no está.
Era algo que había sentido en más de una ocasión pero nunca de esa manera tan fría y cierta.
Y ni siquiera lloré...
Quizá porque mis dosis de "anestesia¨ emocional habían sido demasiadas, quizá porque mi inocencia había empezado a quebrarse...
Simplemente me estiré en la cama intentando ocupar el máximo espacio posible.
Simplemente intenté dormir pensando en banalidades.
Simplemente volví a cerrar los ojos...
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