martes, 23 de septiembre de 2008
Camino
Camino y camino, recorro las calles cual turista que visita por primera vez una ciudad. Me siento en un banco, leo un rato, observo a las personas que pasan por delante ajenas a todo, me como un sandwich, me fumo un cigarro, sigo leyendo, cambio de libro. Me levanto y sigo caminando, Passeig de Gracia, Gran Vía... me siento en una terraza y escribo, en francés en castellano, escribo sobre mi, sobre lo que me rodea, Coca-cola Light, cigarrito, escucho música acompañada por los lloros casi ininterrumpidos de un bebé detras de mi, vuelvo la cabeza y le miro, su madre me sonríe y yo respondo de igual manera. Vuelvo a escribir, otro cigarrillo, otra canción. Un olor a comida de menú paleta invade el ambiente, creo que ya no tengo hambre. Mi rodilla se queja, he caminado demasiado. Mis manos muestran los restos de pintura que aun no he conseguido eliminiar aun después de "bañarme¨en aguarrás. Otra canción, me entran ganas de bailar. En breve seguiré caminando por esta calle tan poco atractiva a la vista, al olfato y a todo en general. Hoy ha tocado el paseo por la civilización más ruidosa e impersonal, creo que mañana optaré por seguir caminando por una zona más tranquila, aquella donde la gente parece que camina más despacio, donde en los cafés te saludan, donde no huele a una mezcla de cloaca y comida barata, donde la ciudad se hace menos evidente y aun mantiene un pequeño resquicio de su magia, donde yo misma paseo ajena al resto, donde mi imaginación comienza a volar sola, sin prisas, sin límites.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario