domingo, 17 de agosto de 2008

Mi realidad

Quizá demasiado lejos de esa realidad inminente que parece que a todos nos acecha, ese no querer saber que la vida no es del todo de color de rosa. Y que aun así intentamos mantener en nuestra mente llena de fantasía.
Pero de todas formas, ¿Por qué hay que vivir según lo que esa supuesta realidad nos impone?
Cumplimos los 2o y se supone que ya entramos en la edad adulta y que por tanto una ya esta preparada para cumplir con todas esas responsabilidades que se nos piden de acuerdo a nuestra supuesta madurez. Tenemos que ser responsables, o por lo menos empezar a serlos, debemos ser capaces de gestionarnos a nosotros mismos, tenemos que estudiar y tener una carrera para aspirar a un buen puesto de trabajo y sin olvidar que hay que empezar a buscar a aquella persona con la que compartir nuestra vida, vida llena de deberes, exigencias y "teneres" absurdos que muchas veces no conllevan la felicidad.
Al entrar en los 30 todo esto debe estar totalmente resulto. Ya somos adultos, personas responsables y válidas para realizar todo lo que se nos presupone desde pequeños. Por tanto con poco más de tres décadas ya tienes que tener un trabajo fijo, haber reducido tus desfases y empezar a plantearte que esa persona tan supuestamente especial podría ser el padre de tus hijos. Y fin, ya está! En 3 o 4 años serás madre, tu trabajo te permitirá pagarte tus vacaciones anuales y algún capricho que otro, sin olvidar la cena mensual con aquellas amigas con las que con veintipocos salías a comerte el mundo y con las que quizá ahora no tengas más en común que las conversaciones relacionadas con la serie de la 5a de los martes por la noche.
Y entonces es cuando yo vuelvo, ¿Por qué hay que vivir según lo que esa supuesta realidad nos impone?
Y decido que prefiero quedarme fuera de ella, en esa otra realidad en la que yo con veintipocos, llena de nuevos proyectos, me siento diferente, yo con mis problemas y mis dudas, con mis diferentes estados, en esa realidad en la que sigo descubriendo, aprendiendo, creciendo, soñando. Sin la pareja con la que probablemente quiera pasar el resto de mi vida pero con la que quiero compartir todos estos momentos.
Y quizá cuando cumpla 30 no tengo un trabajo indefinido y ni mi supuesto gran amor a mi lado, ni visión de hijos a medio plazo. Pero la verdad es que no lo cambio.
Prefiero quedarme en esta otra realidad, donde yo disfruto de pequeños instantes, de infinitos momentos soñando entre extraños, la mayoría tan diferentes y algunos tan exquisitamente parecidos. 

1 comentario:

Néstor dijo...

escribes muy bien en serio una pasada, y aunk sea duro decirlo, tienes toda la razon cn lo k dices, aunk me gustaria poder decirte k te ekivocas.....y es triste k el futuro ns dicte como tndremos k ser dentro de unos años...como dices tu, es mejor kedrse apartado de esta realidad y disfrutar esos pekeños momentos en el kl mndo se detiene...muxos besos tata...tkm